Los diarios de Greg - Jeff Kinney

ESPECIAL INFANTIL Y JUVENIL/ ENTREVISTA

“El éxito de Greg es su falta de heroísmo”

Jeff Kinney copa el mercado juvenil con una serie de diarios de un adolescente de los que ha vendido casi noventa millones

El mercado está inundado de diarios con su “fórmula”, pero él, modesto, no se da por aludido: “Really?”.

15 DIC 2012 - 00:12 CET



En 2009 cuando comunicaron al dibujante estadounidense Jeff Kinney que formaba parte de la lista de los 100 personajes más influyentes del mundo de la revista Time, los ojos se le salían de las órbitas. “¿Yo? Si ni siquiera soy influyente en mi casa”, cuenta por Skype, desde Pleinville, una ciudad de 8.000 habitantes en el Estado de Massachusetts, donde vive con su mujer y sus dos hijos. Por entonces no llegaba a los diez millones de ejemplares vendidos de sus Diarios de Greg, la historia de un mocoso de 12 años, sin tirón entre sus compañeros de clase. Tres años más tarde, y con siete libros de la serie en las librerías (en España se acaba de editar el sexto ¡Atrapados en la nieve!), las ventas se acercan a los noventa millones. Estos desternillantes diarios arrasan incluso entre los niños reticentes a la lectura con su combinación de texto y viñetas. En España van ya más de 700.000 ejemplares. Solo la trilogía de Suzanne Collins Los juegos del hambre, las aventuras de Geronimo Stilton y este mocoso venden más de mil libros a la semana. La brecha con el resto de títulos infantiles y juveniles es enorme.
Kinney (Maryland, 1971) está considerado como el rey del best seller infantil. “Lo mejor que puedo hacer para seguir escribiendo es llevar una vida normal y pegar el oído sobre lo que sucede a mi alrededor. Así compongo la vida de los protagonistas de mis libros. No trato de responder a grandes interrogantes”, alega, vestido con uno de sus eternos polos y sus gafas enormes que le dan un aire despistado. “Estoy muy contento de que muchos chicos lean con esta fórmula. Supongo que su éxito reside en el humor”. Su exitosa fórmula ha creado un subgénero a su alrededor. El mercado está inundado de diarios con su “fórmula”, pero él, modesto, no se da por aludido: “Really?”.
Viñeta de Jeff Kinney para 'Diario de Greg'.
Kinney quiso ser viñetista en un periódico, pero sus dibujos, le respondieron, no eran suficientemente profesionales. En 1998 comenzó a dibujar a Greg en un cuaderno y en 2004 decidió volcar las tiras en www.funbrain.com, que ha recibido ya más de ochenta millones de visitas. La web sigue activa, lo que no afecta a sus ventas. Hasta que en 2006 un concierto de Billy Joel obró el milagro. “Fui al salón del cómic de Nueva York Comic-Con y a nadie le interesaron mis viñetas. Se suponía que tenía que volverme, pero conseguí la última entrada para ver a Billy Joel y me quedé esa noche. Al día siguiente conocí a mi editor en el salón”. Se refiere a Charlie Kochman, del sello Abrams, quien desde el principio lo vio claro. Era justo lo que él hubiese querido leer de niño.
El pasado octubre, J. K. Rowling, la madre de Harry Potter (450 millones de libros vendidos en 15 años) afirmaba en una entrevista: “Cualquiera que diga que el éxito no nos cambia estará mintiendo”. Y a Kinney, obviamente, el triunfo le ha mejorado notablemente el día a día —“me he mudado de casa y vengo de una gira de promoción por Estados Unidos ”—, pero lo cuenta restando importancia. “Rowling ha tenido más éxito que yo, además es británica y allí están muy interesados en los celebrities. Por suerte me dejan tranquilo. Hago la colada, saco a mi perro y soy monitor de los scouts”.
“Siempre tengo a mano el móvil y si hay algo que me llama la atención , una frase, una situación, una broma…, lo apunto
Una rutina tan tópica que parece artificial. Pero basta un vistazo a su salón para convencerse: la moqueta beis, el sillón de cuero tamaño king size, la pared salmón… El hogar estereotipo de las series americanas. “Entreno el equipo de baloncesto de mis hijos —Will de 10 y Grant de 8—. Aunque no tengo ni idea, no lo practico, solo lo veo por la tele, pero es lo que quiero hacer”, se ríe. Actividades que mantienen a Kinney con los pies en el suelo y que sirven de abono para el argumento de sus libros. “Siempre tengo a mano el móvil y si hay algo que me llama la atención —una frase, una situación, una broma…—, lo apunto para no olvidarme”. A cada libro le dedica unos nueve meses. Escribe o dibuja todas las noches y los fines de semana. Porque todas las mañanas el despertador sigue sonando para Kinney a la misma hora. No ha abandonado su puesto como director creativo de Poptropica, una web de juegos educativos con 10 millones de usuarios.
Viñeta de Jeff Kinney para 'Diario de Greg'.
Greg, su personaje, se comporta como un gamberro. En el índice de popularidad escolar ocupa el puesto 52 de entre 53, lo que no le resta ganas de comerse el mundo. Miedica, vago, egoísta, descarado, escrupuloso y orgulloso, acaba ganando al lector. “Su éxito radica en que no se comporta como un héroe. A veces, cuando estás viendo una película, deseas que el criminal huya. Sucede algo parecido con Greg. La gente puede reconocer sus fallos en él”. El dibujante recuerda la adolescencia como “una etapa traumática” en la que en el instituto se sentía “como en una prisión”. En el séptimo libro, The Third Wheel, “el amor está en el aire” y Greg, siempre repudiado por las féminas, se esfuerza por tener una pareja de baile en la fiesta de San Valentín.
Greg apenas cuenta con dos amigos —tan pringados como él— a los que desprecia, y mantiene una tensa relación con sus padres —¿cómo acatar las órdenes de alguien que te pide ayuda para encender el microondas?—, por no hablar de sus disputas con sus hermanos: el macarra Rodrick, batería del grupo heavy Cerebros Retorcidos, y el mimado Manny, capaces de vender las más preciadas pertenencias de Greg aprovechando su paso por el hospital. Resulta evidente que su madre, una buenrollista trasnochada a ojos de Greg, y su padre, un cero a la izquierda, han fracasado en su educación aunque Kinney les disculpa: “Para mí se trata de una familia americana normal. La madre, muy voluntariosa, quiere que todos hagan las cosas en común, pero nadie la escucha. Y el padre no está preparado para una gran familia”.
Es una versión exagerada de mí mismo. ¡No me reconozco, pero tiene algo de mí!
El escritor es el tercero de cuatro hermanos, como su descerebrado protagonista. Un hecho que marca. Pero ¿cuánto hay de Kinney en Greg? “Es una versión exagerada de mí mismo. ¡No me reconozco, pero tiene algo de mí!”. Kinney, que se licenció en Informática, lleva al extremo anécdotas de la sociedad en la que vive. Imagina a los compañeros de Greg sorbiendo con los calcetines la bebida derramada para divertirse, al no poder jugar en el patio porque el colegio no tiene dinero para pagar el seguro, una circunstancia que se repite mucho en EE UU.
O Greg gasta lo que tiene (y lo del prójimo) en los caprichos de su mascota virtual en la Red, que lloriquea si no le compra un calzado para saltar en la cama elástica.
Kinney dibuja en blanco y negro: “Me gusta utilizar la mínima información para crear y tener el mayor impacto. Solo con esos elementos puedes ser muy expresivo”. Califica sus historias de “nostálgicas”. “Las escribí para los adultos, para aquellos que olvidan lo que significa ser un niño”.
Como en otros casos la tentación del cine no tardó en llegar, pero las tres primeras películas de los diarios no han despertado el furor de los libros en España. Kinney, que actuó de guionista y productor ejecutivo, pretende ahora pasarse a la animación. “Los actores han crecido y Greg no. Versionaré la sexta entrega en una película muy navideña”. El viñetista controla su web y pone muchas limitaciones al merchandising. De hecho, no descuida ningún detalle. “He visto muchos casos en los que lo que se fabrica se aleja mucho del personaje original”.
“Ahora estoy pensando en al menos diez libros. Mientras siga encantando al público seguiré”, pronostica. Acaba de promocionar sus libros en Reino Unido, visitará Italia en 2013 y promete venir a Madrid y Barcelona en 2014, el mayor anhelo de Molino, su editorial española, desde que en 2010 se despertó la fiebre de Greg.
Diario de Greg 6. ¡Atrapados en la nieve! Jeff Kinney. Traducción de Esteban Morán. Molino. Barcelona, 2012. 218 páginas. 15 euros
 

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